»La música empieza en uno mismo.«[1]

- (Carl Orff im SOS-Kinderdorf Dießen 1964)
La teoría de que la música comienza en el propio individuo es la base conceptual que Carl Orff tenía en cuanto a la educación musical y cuyo objetivo era fomentar “la práctica musical elemental”. Lengua, danza y música concebidas como tres formas de expresión de idéntica importancia.
Interpretación e improvisación se combinan en un proceso de trabajo que proporciona un alto grado de libertad creativa y conduce a una actividad artística integral.
Otras formas de expresión artística como las artes escénicas y las artes plásticas también pueden incorporarse.