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Unterschrift Carl Orff

ΠΡΟΜΗΘΕΥΣ
Prometheus - tragedia de Aeschylus (1968)

»En efecto, es la lengua griega la que como ninguna fusiona música y gesto.«[1]

Siguiendo un criterio triádico-cíclico, Orff buscó una tragedia para complementar ›Antigonae‹ y ›Edipo el Tirano‹ que permitía una relación aún más estrecha con la representación tonal de la versión original. Desde el principio, el compositor decidió atenerse lo más fielmente posible a la lengua griega. Consultas con filólogos, actores griegos y directores produjo versiones divergentes del texto declamado que finalmente condujo Orff a una interpretación individual exclusivamente modelada gracias al flujo musical y gestual de la lengua.

La versión musical de la antigua lengua griega arrojó dos problemas que había que superar: la incomprensibilidad semántica del texto y la adaptación poética de una lengua que no podría ser asimilada en la música. Orff libera virtualmente del lenguaje las sílabas largas y cortas en las palabras y observa la acentuación de palabras y versos. Esto produce un tipo estilizado de »paralenguaje« sin una comunicación racional-lógica del significado, pero cargado de efectos originales monumentales a la manera del mito.
La primera actuación fue casi unánimemente evaluada como un »evento teatral. Histórico«.[2]  

(Szenenfoto der UA, Bühnenbildentwurf Teo Otto, Stuttgart 1968)
(Carl Orff 1968)
(Carlos Alexander in der Titelrolle, UA 1968)


Reacciones de la prensa a la primera representación:

La pasión de un antiguo dios – en alienación exótica
›Prometeo‹, de Orff, en la que el humanista apasionado y dueño de su peculiar noción de la unidad cultural creativa en Europa, se ha mostrado una vez más a sí mismo como una fuerza productiva fundamental e irrevocablemente exigente a su preocupación intelectual, es este excepcional caso de ese teatro mítico, que sigue siendo posible en nuestros días. (KH Ruppel en el Süddeutsche Zeitung, 23.6.1968)
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Este último espectáculo Orffiano es el equivalente al éxtasis de un estreno clásico: los dioses en el escenario se adhieren fielmente al texto original y recitan oráculos y lamentos junto con el coro de Oceánidas durante dos horas y media en griego antiguo -y por lo tanto se dirigen hacia una música que está concebido al margen del espíritu de la tragedia. (Der Spiegel, 25.3.1968)
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Generosos y aplausos entusiastas como confirmación de una noche de teatro musical elemental que se distancia del ámbito de la modernidad: una celebración de la poesía antigua renovada por Carl Orff y los protagonistas en escena que obtienen el éxito al disociar la trágica experiencia en su misterio, prístina imagen de las profundidades del tiempo, hasta situarla en la etapa contemporánea. (Werner Oehlmann en Der Tagesspiegel, 26.3.1968)

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[1] CO-Dok VIII,10; [2] Werner Thomas in: Pipers Enzyklopädie des Musiktheaters, Band 4, München 1991, S.581 ff.
Abb.: 1+3 Foto: Werner Schloske; 2 Foto: Klaus Redenbacher
Audio: Ferdinand Leitner - Acanta 44 2099-2; Video: Media Programm/Werner Lütje, 1990

Carl Orff trabajando con Kieth Engen en el papel de los Océanos.

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AUDIO:
Heiliger Aether

Primera representación

Trama